Diciembre tiene algo especial: reúne a personas, historias y emociones en un mismo lugar. Entre comida, conversaciones y tradiciones, es una temporada que puede llenarnos de felicidad, pero también agotarnos un poco. Y es totalmente normal.
Las reuniones despiertan recuerdos, expectativas y dinámicas que, aunque queramos mucho a nuestros amigos y familiares, pueden ser abrumadoras en algunos momentos.
Por eso, poner límites no es un acto de distancia, sino una manera de cuidar tu bienestar, tu tranquilidad y tu salud en un mes donde todo se siente con más intensidad: lo bonito… y también lo difícil.

Aquí te comparto algunas recomendaciones para disfrutar las reuniones desde tu bienestar:
1. Elige dónde sí quieres estar.
No tienes que decir “sí” a todo para demostrar cariño.
Tu tiempo y tu energía también cuentan.
Decidir a qué reuniones ir —y a cuáles no— te ayuda a llegar con mejor ánimo, con más presencia y sin sentirte saturado(a). Estar donde realmente quieres estar hace la experiencia más ligera y auténtica.
2. Decide cuánto tiempo te hace bien quedarte.
Hay reuniones donde disfrutas mucho… y otras donde, después de cierto punto, ya no se siente tan bien.
Definir un horario para llegar y otro para irte: cuida tu descanso, protege tu estado emocional y te evita terminar el día agotado(a). Irte antes no te hace menos amable; te hace más consciente de tus límites.
3. Marca límites en temas que no te hacen bien.
Todos tenemos ese tema que nos cansa: tu cuerpo, tus decisiones, tu trabajo, tus planes personales o tu pareja… Si algo te incomoda, puedes responder con respeto, pero con claridad:
- “Prefiero no hablar de eso hoy”
- “Otro día lo platicamos”
- “Cambiemos de tema, ¿te parece?”
Un límite a tiempo evita discusiones, tensión y desgaste emocional.
4. No necesitas justificar tus decisiones.
Si eliges no tomar alcohol, comer más ligero, servirte solo una vez o darte un espacio para descansar, no estás obligada(o) a explicarlo.
Tu bienestar es tuyo.
Tu cuerpo es tuyo.
Y tus decisiones también.
Proteger tus hábitos no es ser “serio” ni “exagerado”: es ser responsable contigo.
5. Date permiso de hacer pausas.
A veces solo necesitamos respirar. Unos minutos lejos del ruido ayudan a regular emociones, bajar la tensión o simplemente reconectar contigo.
Puedes levantarte por agua, salir un poco a tomar aire o ir al baño.
Pequeñas pausas hacen grandes diferencias en cómo vives la reunión.
6. No estás obligado(a) a mantener conversaciones difíciles.
No tienes que mediar discusiones, resolver problemas de la familia ni absorber emociones ajenas. Puedes escuchar desde un lugar más ligero, o simplemente decir: “Hoy prefiero no entrar en ese tema.”
Tu bienestar emocional también es salud.
7. Cuida tu descanso, aunque sea una temporada de desveladas.
Sabemos que diciembre trae cenas largas, sobremesas eternas y noches que se hacen cortas. Justo por eso, priorizar tu descanso cuando puedas —antes o después de una reunión— te ayuda a mantener estabilidad emocional, digestiva y mental.
Dormir bien te permite disfrutar más y cansarte menos.
8. Sé amable, pero firme.
Un límite no es una barrera. Es comunicar lo que necesitas de una forma respetuosa. Mientras más simple sea la forma de comunicar tu límite, menos conflicto. Por ejemplo:
- “Hoy no puedo acompañarlos”
- “Me retiro temprano”
- “Esa pregunta prefiero dejarla para otro momento”
Decirlo sin sentirte mal o culpable es parte del crecimiento personal y siempre puedes hacerlo de una forma respetuosa hacia los demás.
9. Recordatorio final: también mereces disfrutar tú.
No solo estás ahí para cumplir, convivir o “quedar bien”.
También eres parte de la reunión.
También mereces sentirte tranquilo(a), escuchado(a), respetado(a).
Los límites no arruinan la convivencia.
La fortalecen, porque te permiten compartir con tus seres queridos desde un lugar más genuino y menos desgastante.

Estas fechas no tienen por qué ser una fuente de incomodidad. Pueden ser un espacio de conexión más libre, más sana y más amable contigo mismo(a) y con los demás.
Recuerda que los límites no son frialdad, ni egoísmo o distancia.
Son una forma madura y respetuosa de decirte:
“También importa cómo me siento.”
Y cuando te cuidas, disfrutas más.
Y cuando disfrutas más, las fiestas se viven diferente: con calma, con presencia y sin cargar más de lo que te corresponde.
Deseo que este tema te aporte herramientas para cuidar tus emociones durante las fiestas y te permita vivir cada reunión con más calma, más autenticidad y menos desgaste. Al cuidar tu bienestar emocional, te das la oportunidad de disfrutar la temporada de una forma más plena y saludable.
Con cariño, Dra. Sara González. ¡Nos vemos en la próxima publicación!


