Con la llegada de un nuevo año, es muy común que la salud aparezca entre los primeros propósitos. Comer mejor, hacer ejercicio, descansar más o cuidar el bienestar emocional suelen estar en la lista. Sin embargo, muchas veces la motivación inicial se va diluyendo con el paso de las semanas.
No porque falte voluntad, sino porque solemos cometer errores que hacen que esos propósitos no sean sostenibles en el tiempo. Entenderlos es el primer paso para construir hábitos de salud más realistas y duraderos en este 2026.

¿Por qué tantos propósitos de salud no se sostienen?
La mayoría de los propósitos se plantean desde el entusiasmo del inicio de año, pero no siempre desde la realidad del día a día. Cuando no consideramos nuestros horarios, energía, contexto emocional y estilo de vida, es fácil abandonarlos incluso cuando tenemos las mejores intenciones.
La salud no se construye desde extremos ni desde la exigencia, sino desde la constancia y la coherencia.

Errores comunes al hacer propósitos de salud:
1. Querer cambiar todo al mismo tiempo.
Uno de los errores más frecuentes es intentar modificar alimentación, ejercicio, sueño y rutina abruptamente. Esto suele generar cansancio, frustración y abandono temprano.
Cómo evitarlo: elige un solo hábito para empezar. Cuando ese hábito se vuelva parte de tu rutina, será mucho más fácil sumar el siguiente.
2. Plantearte metas poco realistas.
El entusiasmo de fijarte metas puede llevarte a elegir propósitos muy altos, estrictos o difíciles de sostener, y esas desiciones suelen durar poco. Cuando tus metas no se adaptan a tu realidad, terminan generando culpa o frustración por no poder sostenerlas o por abandonarlas.
Cómo evitarlo: define metas alcanzables y flexibles, que se adapten a tu ritmo y a tus circunstancias actuales.
3. Enfocarte solo en el resultado y no en el proceso.
Muchas veces el objetivo se centra solo en el peso, la talla o el número, olvidando que la salud se construye día a día.
Cómo evitarlo: pon atención en el proceso: cómo te sientes, qué hábitos estás creando y cómo impactan en tu bienestar general.
4. Compararte con otros.
Tomar como referencia los procesos ajenos puede generar desmotivación o expectativas irreales y eso impacta en tu autoconfianza.
Cómo evitarlo: recuerda que tu cuerpo, tu historia y tu contexto son únicos. Tu proceso de salud también lo es.
5. Abandonar tus metas al primer tropiezo.
Es común interpretar como un “fracaso total” cuando se presenta un día fuera del plan o si no cumpliste con lo prometido. Esto puede llevarte a abandonar por completo.
Cómo evitarlo: entiende que la constancia no es perfección. Retomar los buenos hábitos también es parte del proceso.

¿Cómo plantear propósitos de salud más sostenibles para el 2026?
Más que una lista de reglas, piensa en pequeños compromisos que puedas cumplir contigo mismo(a) y sostener en el tiempo. Todo lo que has vivido hasta ahora se convierte en la base desde la cual iniciar este nuevo año.
- Hábitos que puedas sostener en el tiempo.
- Cambios que se adapten a tu rutina real.
- Decisiones que prioricen tu bienestar físico y emocional.
La salud es una relación que se construye todos los días, no un objetivo que se alcanza una sola vez.
Para recordar:
El 2026 puede ser un año para acercarte a la salud desde un lugar más consciente y amable. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo posible.
Pequeños cambios, sostenidos en el tiempo, tienen un impacto mucho mayor que grandes esfuerzos que duran poco.
Si este artículo te ayudó a replantear tus propósitos de salud, compártelo con alguien que también quiera iniciar el año cuidándose mejor. ¡Nos vemos en la siguiente publicación!
Con cariño, Dra. Sara González.

