Relaciones que suman VS relaciones que desgastan

La semana del 14 de febrero suele asociarse con el amor, las relaciones y los vínculos cercanos. Más allá de lo romántico, esta fecha también puede ser una invitación a observar cómo nos sentimos dentro de nuestras relaciones: con la pareja, la familia, las amistades e incluso en el entorno laboral.

No todos los vínculos se viven igual. Algunos nos nutren, nos acompañan y nos impulsan a crecer; otros, en cambio, pueden generar cansancio emocional, tensión constante o malestar físico. Reconocer esta diferencia es parte importante del cuidado de la salud integral.


¿Por qué las relaciones influyen en nuestra salud?

Desde la medicina y la psicología sabemos que las relaciones humanas tienen un impacto directo en el bienestar físico y emocional. Un vínculo sano puede ser una fuente de apoyo, regulación emocional y seguridad. Por el contrario, relaciones conflictivas o desgastantes pueden convertirse en una fuente constante de estrés.

El cuerpo no distingue si el estrés proviene del trabajo, de una preocupación personal o de una relación difícil: responde de la misma manera. Por eso, la calidad de nuestras relaciones importa y mucho.

Relaciones que suman:

Los vínculos que suman no son perfectos, pero sí se caracterizan por generar bienestar general. Son relaciones en las que puedes ser tú mismo, expresar lo que sientes y sentirte escuchado.

En este tipo de vínculos suele haber respeto, comunicación clara y apoyo mutuo. Después de compartir tiempo con estas personas, es común sentirse con más calma, energía o claridad mental.

Estos vínculos no evitan los desacuerdos, pero permiten resolverlos sin miedo, culpa o desgaste constante.

Relaciones que desgastan:

Los vínculos que desgastan suelen generar tensión emocional sostenida. Pueden manifestarse como relaciones donde predomina la crítica, la exigencia constante, la invalidación emocional o la sensación de tener que estar siempre a la defensiva.

En muchos casos, el cuerpo empieza a manifestar señales: cansancio persistente, dolores de cabeza, contracturas musculares, alteraciones del sueño o molestias digestivas. (Leer artículo Manifestaciones físicas del estrés).

No siempre se identifica de inmediato la relación entre el malestar físico y el vínculo, pero con frecuencia están conectados.

Señales para observar cómo te afectan tus relaciones:

Más allá de etiquetar los vínculos como “buenos” o “malos”, puede ser útil observar cómo te sientes:

  • ¿Te sientes escuchado y respetado?
  • ¿Puedes poner límites sin culpa?
  • ¿Sientes tranquilidad o tensión después de convivir?
  • ¿Notas cambios en tu cuerpo o estado de ánimo?

Estas preguntas no buscan juzgar, sino ayudarte a tomar conciencia.

¿Cómo te puede ayudar diferenciarlos?

Identificar vínculos que suman y aquellos que desgastan no implica romper relaciones de inmediato. En muchos casos, el primer paso es reconocer cómo te afectan y comenzar a cuidar tus límites emocionales.

A veces será necesario fortalecer la comunicación, otras veces tomar distancia, y en algunos casos buscar acompañamiento profesional. Cuidar tus relaciones también es una forma de cuidar tu salud.

Una idea para reflexionar:

El amor y los vínculos no solo se celebran con palabras o fechas especiales. También se construyen en el día a día, a través del respeto, la escucha y el bienestar que generan.

En esta semana del 14 de febrero, date permiso de observar tus relaciones con mayor conciencia. Elegir vínculos que sumen es una decisión que impacta directamente en tu salud emocional y física.

Con cariño, Dra. Sara González.


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