Con la llegada del invierno, muchas personas sienten que “se enferman por cualquier cosa”. Gripes más frecuentes, dolor de garganta, alergias que empeoran, sentirse con más cansancio o agotamiento. Y aunque solemos culpar al frío como si fuera el villano principal, la realidad es otra.
En invierno ocurren cambios en tu cuerpo y en tu entorno que aumentan el riesgo de enfermar, pero también hay acciones concretas que puedes empezar hoy para protegerte. Como médico, siempre digo: entender a tu cuerpo es la mitad del camino para cuidarlo.

1. El frío sí importa, pero no por la razón que crees.
- El aire frío reseca las vías respiratorias, debilitando su protección natural.
- Pasamos más tiempo en espacios cerrados → menos ventilación = más virus circulando.
- Los cambios bruscos de temperatura generan estrés fisiológico que te vuelve más vulnerable.
Por eso, aunque siempre escuchamos que “te enfermas por salir al frío”, la realidad es que el frío no causa la enfermedad, pero sí crea las condiciones perfectas para que los virus te afecten más.

2. Los virus se vuelven más “resistentes” en invierno. En invierno, los virus respiratorios:
- Sobreviven más tiempo en el aire por las bajas temperaturas.
- Se adhieren mejor a las vías respiratorias.
- Se transmiten con mayor más facilidad.
Esa es la razón por la que una persona enferma en un cuarto cerrado, oficina o escuela puede contagiar a varios en minutos.

3. En invierno cambian tus hábitos sin que lo notes. Esta es una de las razones más importantes.
- Te mueves menos.
- Tu dieta se vuelve más pesada.
- Tomas menos agua.
- Te expones menos al sol.
- Incrementan el estrés y las reuniones.
Todo esto genera inflamación, y cuando tu cuerpo está inflamado, estás más vulnerable a enfermar.
Entonces… ¿qué puedes hacer desde hoy para enfermar menos?
Aquí vienen las acciones simples, realistas y que sí funcionan para tu vida diaria:
- Cuida tu hidratación: Aunque no sientas sed, beber agua mantiene tus vías respiratorias protegidas.
- Evita cambios bruscos de temperatura: Abrígate bien, especialmente en cuello y nariz, para disminuir el efecto del aire frío en tus vías respiratorias.
- Aprovecha la luz solar: Entre 10 y 15 minutos al día ayudan a mantener niveles adecuados de vitamina D, un nutriente esencial para el correcto funcionamiento de tus defensas.
- Muévete diariamente: Al menos 10–15 minutos de actividad ayudan a regular la inflamación, mejorar tu energía y fortalecer tu bienestar general.
- Modera los antojos y equilibra tu dieta con alimentos de mayor valor nutricional: El exceso de carbohidratos y comidas pesadas altera tu digestión y tus defensas. Dale preferencia a los alimentos ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes como frutas y verduras.
- Prioriza tu sueño: Dormir de forma profunda y suficiente es una de las estrategias más efectivas para mantener tu sistema inmune en buen estado.
- Lava tus manos con frecuencia: El correcto lavado de manos sigue siendo una de las medidas más simples y efectivas para prevenir infecciones.

Enfermar en invierno no es inevitable. Cuando entiendes cómo responde tu cuerpo y haces pequeños ajustes diarios, tus defensas se fortalecen y atraviesas la temporada con mayor bienestar y vitalidad.
Te deseo que disfrutes esta temporada gozando de salud… ¡Nos vemos en la próxima publicación!


